Preguntas frecuentes

Si la tuya no está aquí, escríbenos — las contestamos nosotros mismos.

Para empezar

Una tarde. Capturas tu menú o subes el PDF que ya imprimes, eliges una plantilla e imprimes los códigos QR. No hay instalador que agendar ni equipo que esperar.

No. Cualquier lugar con un menú funciona igual. Las cafeterías y los bares usan las mismas pantallas que una cocina completa; una panadería o un food truck normalmente toman el plan Menú con un solo código en el mostrador.

No. Los comensales usan su propio teléfono. La pantalla de cocina abre en un navegador en cualquier tableta o tele que ya tengas.

No. El código de la mesa abre una página web en la cámara del teléfono. Nada que instalar, nada donde entrar con contraseña.

Sí, y no hay nada que esperar. Todo corre hoy en el navegador de tu teléfono — misma cuenta, mismas pantallas que en la laptop — y las apps de iPhone y Android están en revisión ahora. Tu equipo entra escaneando un código, así que alguien nuevo está trabajando sin dar un correo ni poner una contraseña.

Solo si quieres. Sube el PDF que ya imprimes y deja que se lea solo, o mándanoslo en el plan Servicio y lo capturamos por ti.

No. Arma todo tu menú, elige tu diseño y míralo en vista previa gratis. El pago ocurre en el momento en que lo publicas para los comensales.

Sí. Si puedes escribir tu menú en papel, puedes armarlo aquí — capturas un platillo, un precio y una foto, y eliges una pinta entre las plantillas. Nada que instalar, nada que configurar. Si te atoras en cualquier punto, escríbenos y esa parte la hacemos nosotros.

No. Vive en tunombre.chitrail.com — el nombre lo eliges tú — y lleva tu logo, tus colores y tus palabras. Los comensales nunca ven el nuestro.

Durante la noche

No. Los comensales piden desde la mesa y te pagan como siempre lo han hecho. El pedido llega a la cocina con el número de mesa encima, y el dinero se queda en tu caja.

No. Tu caja sigue cobrando igual y tu personal no aprende nada nuevo para usarla. Lo que cambia es la caminata a la mesa y la comanda en la bolsa del mesero.

Sí. Un mesero escribe el pedido en el panel o en su propio teléfono, desde el mismo menú, y cae en el mismo tablero y en la misma pantalla de cocina que uno que mandó un comensal. El personal también puede meter un pedido fuera de tu horario, cosa que un comensal no puede. La mayoría de los salones termina usando los dos.

Un pedido lleva el código de la mesa de la que salió. Puedes retener cada pedido para que el personal lo apruebe, limitar cuántos manda una mesa por minuto, y tomar pedidos solo dentro de tu horario.

No. La pantalla de cocina conserva lo que ya tiene y se sincroniza en el momento en que vuelve la conexión. Si un pedido no se puede mandar, al comensal se le dice claro en lugar de enseñarle una confirmación falsa.

Un turno, y casi todo es mirar. Tú imprimes un código, alguien nuevo lo escanea, toca una vez y ya está en el salón — sin correo, sin contraseña, y el teléfono se queda dentro. Trabajan en su propio teléfono, ven pedidos, mesas y reservas y nada más, y en la caja siguen haciendo exactamente lo que hacen hoy.

Cada pedido queda marcado con el mesero que lo mandó y el gerente que lo aceptó. La página de personal ordena al equipo por pedidos tomados, lo que gastaron esas mesas y cuánto esperaron los comensales, en el tramo que elijas. Todos medidos igual, así que una evaluación es un número que los dos pueden ver.

Llama a una. En el plan Servicio un comensal pide un mesero o la cuenta con un toque, y cae en la misma pantalla que un pedido — con el reloj corriendo, así nadie se queda ahí con la mano levantada.

Dínoslo y lo construimos. Hay una pantalla en el panel donde escribes lo que necesitas con tus palabras; las cosas chicas salen en días, las grandes en unas semanas, y la tuya se queda ahí con el punto en el que va. No cuesta nada extra, y cuando sale le llega a todos.

Un cambio de precio o una marca de agotado llega a la mesa en el segundo en que lo haces. Las ediciones grandes se quedan como borrador hasta que publiques, así que los comensales nunca leen un menú a medias.

No. La herramienta de diseño imprime el mismo menú en papel, con la misma pinta que ven los comensales en su teléfono.

Eso se acaba el día que publicas. Un cambio de precio es un toque y el siguiente comensal que escanee ya lo ve. Imprime la versión en papel cuando el menú cambie de verdad — una temporada nueva, un platillo nuevo — en vez de cada vez que un proveedor sube el precio de la carne.

Planes y cobros

Sí, en Servicio. Conservas un menú y un diseño para todas las sucursales, y cada una pone sus propios precios, horarios, mesas y personal. Los números llegan por sucursal y lado a lado. Cada sucursal después de la primera son $9.99 al mes en el plan anual, $19.99 mes a mes.

Menú publica tu menú con códigos QR para cada mesa. Servicio agrega los pedidos en mesa, la pantalla de cocina, el plano del salón, los números, la entrada del personal, más de una sucursal, soporte el mismo día, y capturamos tu primer menú por ti.

No. Pagas un precio parejo al mes o al año, y lo que un comensal gasta en tu caja se queda ahí.

Porque te vendemos una sola cosa. La mayoría de los sistemas para esto cuestan $50 a $150 al mes por un lugar, y el dinero está en lo que viene con ellos: sus tabletas, su lector de tarjeta llevándose una tajada de cada pago, una persona que va a dejarlo instalado. Nosotros no vendemos nada de eso. Usas las tabletas que ya tienes, tu caja se queda con el dinero, y lo configuras tú mismo en una tarde.

Tu plan se renueva solo, al mes o al año, al precio con el que te diste de alta. La fecha de renovación está en el panel junto a tu tarjeta, y ahí mismo cancelas en dos clics.

No. Cancela cuando quieras. Todo lo que armaste se queda en tu cuenta, y tu menú se queda arriba hasta el final del periodo que ya pagaste.

Es un descuento del que te puedes ir. Menú son $119.88 al año contra $239.88 pagando al mes; Servicio son $479.88 contra $839.88. Pasando unos seis meses el anual sale más barato, y cancelar sigue dejando tu menú arriba hasta el final del periodo.

No. Tu menú y tus pedidos siguen funcionando mientras actualizas la tarjeta, y el panel te dice qué pasó. Nada se apaga a media noche de servicio.

Una persona, siempre — alguien de quienes lo construyeron, contestando desde nuestra propia bandeja. Menú recibe respuesta dentro de un día hábil, Servicio el mismo día. Pregunta las veces que quieras; la misma persona se queda contigo toda la conversación.

¿Te quedó una duda?

Pregúntala directo. Sin formularios que no llegan a ningún lado, sin números de ticket.

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