El menú de un food truck que funciona en la fila
En un camión la fila es el local entero. Lo que el menú tiene que hacer es mover esa fila, y casi todo lo demás sobra.
Un food truck no tiene salón ni meseros. Tiene una ventanilla, una fila de doce personas y unos noventa segundos por persona antes de que la fila deje de avanzar.
La fila es el problema, no el menú
Casi todo el tiempo que se pierde en una ventanilla es gente decidiendo frente a ti. Si la decisión se toma mientras están formados, la fila se mueve al doble sin que nadie cocine más rápido.
Un código en la ventanilla, a la altura de los ojos
Pegado donde se forma la gente, no donde se paga. El que va en el lugar ocho lee el menú, decide, y llega a la ventanilla con la orden lista. Eso es todo lo que hace y es suficiente.
Lo que cambia todos los días
- Dónde estás parado hoy y hasta qué hora.
- Qué se acabó, casi siempre a media tarde.
- El especial del día, que en papel nunca cabe.
- El precio, cuando el proveedor se movió esta semana.
Un menú pintado en el costado del camión no dice nada de eso. Y repintarlo cuesta lo que cuesta, así que casi nadie lo hace y el precio termina corregido con cinta.
La dirección importa más que en un local
Tú te mueves; tu dirección no. Una página propia que siempre es la misma sirve para el código de la ventanilla, para tu perfil de redes y para el mensaje que mandas cuando cambias de esquina. Si el menú vive bajo el dominio de alguien más, estás construyendo eso para ellos.
Doce cosas, no cuarenta
La tentación al pasar a digital es alargar la lista porque ya no cuesta imprimirla. En una ventanilla eso es un error: cada renglón de más es tiempo de decisión, y el tiempo de decisión es la fila. La lista corta es una decisión de operación, no una limitación del papel.
Un teléfono es todo el equipo
No hay espacio para una tableta ni para una impresora, y no hace falta. El mismo teléfono con el que cobras marca agotado y cambia precios. Lo que no se puede hacer con una mano mientras la otra sostiene una espátula no sirve en un camión.
En un camión no ganas tiempo cocinando más rápido. Lo ganas cuando la persona llega a la ventanilla con la decisión tomada.
Tu menú puede estar en vivo esta noche
Un código pegado en la ventanilla abre tu menú en el teléfono de quien está formado. Cambias el precio o marcas agotado desde el mismo teléfono con el que cobras, y la fila lo ve al instante.
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